miércoles, 12 de mayo de 2010

Día 8

Luego de una resistencia muy grande saqué valor y casi a medianoche , quité la ropa que había encima de la mesa de planchar, conecté la plancha y puse la camisa azul que necesitaba para hoy la entrevista; duré unos 48 minutos tratando de quitar las nuevas arrugas que cada vez le salían a la camisa, al voltear para un lado el otro se disgustaba y volvía a su estado, por fin terminé y al final la camisa quedó casi igual , el intento fue importante; y acto seguido , anoche sentí la soledad como cuando se aparece el diablo y se nos congela hasta la última vértebra. Casi no dormí pero me levanté con mucha energía. El amor que yo siento por ella es indecible, ya acumulo más de una semana sin decirle "te amo", sin besarla más no sin abrazarla. Hacia el mediodía venía con una noticia , me escuchó atentamente, como quien escucha a un recién llegado de viaje, sentí su emoción - aunque la disimuló muy bien- y le dije que "tacho" que por benevolencia hacia la alegría podría darme un abrazo, ; al inicio dijo que no, luego se paró con su imponente vestido negro , abrió sus brazos y nos entrelazamos en un fuerte abrazo, parecido al que siempre se han querido dar la luna y el sol, fue cuestión de segundos, ella intentaba soltarme y yo me acomodaba, entonces ella también, hasta que retiré mi cabeza y salí de la oficina; en ese instante le frío de anoche fue erupción volcánica, como si un labrador no arase su tierra por mal clima y al llegar el sol se extasía hasta el final del día, como un oso polar que ha pasado seis meses sin comer y de repente encuentra una morsa que le quiere dar un abrazo...

Y ahora mi otra amada , zsymborska:

ESTOY DEMASIADO CERCA
Estoy demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
No vuelo sobre él, de él no huyo Entre las raíces arbóreas.
Estoy demasiado cerca. No es mi voz el canto del pez en la red. Ni de mi dedo rueda el anillo. Estoy demasiado cerca. La gran casa arde Sin mí gritando socorro.
Demasiado cerca para que taña la campana en mi cabello.
Estoy demasiado cerca para que pueda entrar como un huésped que abriera las paredes a su paso.
Ya jamás volveré a morir tan levemente, tan fuera del cuerpo, tan inconsciente, como antaño en su sueño.
Estoy demasiado cerca,demasiado cerca.
Oigo el silbido y veo la escama reluciente de esta palabra,petrificada en abrazo.
Él duerme, en este momento, más al alcance de la cajera de un circoambulante con un solo león, vista una vez en la vida, que de mí que estoy a su lado.
Ahora, para ella crece en él el valle de hojas rojas cerrado por una montaña nevada en el aire azul.
Estoy demasiado cerca, para caer del cielo.
Mi grito sólo podría despertarle.
Pobre, limitada a mi propia figura, mas he sido abedul, he sido lagarto,y salía de tiempos y damascos mudando los colores de mi piel.
Y tenía el don de desaparecer de sus ojos asombrados,lo cual es la riqueza de las riquezas.
Estoy demasiado cerca,demasiado cerca para que él sueñe conmigo.
Saco mi brazo que está debajo de su cabeza dormida,Mi brazo dormido, lleno de agujas imaginarias. En la punta de cada una de ellas, para su recuento,Se han sentado ángeles caídos.

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